DENTRO DE MÍ Y EN MEDIO ORIENTE

Es muy extraño que no sienta deseos de escribir en mi blog ni en otro lugar. Sólo en Facebook. ¿Qué tiene Facebook que lo hace tan atractivo? No lo sé. Pero lo cierto es que mi deseo de escribir profesionalmente también se ha disipado. Se fue, no sé si volverá. Soy volátil. Ésa es mi característica. Mi ser volátil y cambiante. Hoy es sí, mañana es no. Aunque hay algunas cosas permanentes como mi gusto por el rock. Cosas permanentes como mi afición por la lectura. Amores permanentes como mi amor por ti. Valores permanentes como el no hacer daño intencionalmente. Actitudes permanentes como jamás planificar nada, sólo mi día. Sólo el día siguiente, la hora en que iré a tal o cual lugar. Hábitos permanentes como mi eterno desorden.

La política peruana también dejó de interesarme. Es que aburre por momentos, es sosa en estos tiempos. Me gustaba la derecha porque no es la izquierda pero después vi que en la derecha también está metida la ultraderecha y eso no me agrada. Eso no me agrada, mata-tiru-tirulá. Los ultraderechistas son anti-mujer y me dan miedo. No me agrada el rol tradicional de la mujer, nunca lo acepté a pesar de ser sumisa y obediente. Siempre vi que había algo wrong en ello. ¿O quizás hay algo wrong en mí? Yo ser sumisa, le dije a él. El me dijo: tú estar bien para mí. No como mujer americana que hace lo que quiere.

A veces me pregunto por qué nunca soñé con tener una familia, así como la mayoría de mujeres. ¿Respuesta? Supongo que porque nunca la tuve y no hubiera sabido cómo manejarla. Pero hay otra opción: yo soy una persona tímida en extremo y no me gusta que la gente me mire u observe. De joven sentía terror de algún día entrar a la iglesia al ritmo de la marcha nupcial mientras me miraban de ambos lados, me observaban, me calibraban. Qué humillación, qué vergüenza. ¿Y si tropezaba y caía? ¿Y si todos se reían? ¿Y si me ponía roja, roja? Es que los tímidos extremos nos ponemos rojos cuando nos miran. Colorados. ¿Y si empezaba a temblar? ¿Y si el nerviosismo era tanto que no controlaba la vejiga? Trágame tierra, dame una salida, quiero escapar.

Quizás debí haber escrito esto en mi blog. Pero Facebook tiene algo especial, ¿estaré embrujada? Sólo necesito una buena patada para ir a mi blog y hacer el trabajo ahí, escribir, sacar mis demonios, encontrar mi salvación. Porque soy un espíritu perdido, perdido como todos los que andamos por este planeta. A diferencia de otros, yo no digo que he encontrado la madurez. Madurez, hasta la palabra me suena mal. ¿Por qué no maduras? Qué pregunta tan tonta. No uses esa palabra “madurar” frente a mí porque me enojo.
Mientras tanto, en el Medio Oriente los islamistas radicales siguen persiguiendo y asesinando cristianos. Sólo hay tres opciones si quieren quedarse ahí: convertirse al Islam, pagar por protección a sus perseguidores o simplemente ser masacrados. Ese 5% de cristianos que sufre la amenaza islámica no les interesa a los defensores de los “derechos humanos”. Se alegrarán si desaparecen.

Escrito por: Sonia S. Manrique Collado

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